PORTADA         2º BACHILLERATO

  1. 9.LA DICTADURA FRANQUISTA (1939 - 1975)                                                                                                                                   


  2. 1.Línea cronológica


  1. 2.Grupos ideológicos y apoyos sociales del franquismo

    Partiendo de la unidad básica que proporcionan los principios arriba señalados, en el régimen franquista hallaron cabida distintos grupos ideológicos que gozaron de mayor o menor influencia a lo largo de la dictadura. Estos grupos no podían, desde luego, organizarse en partidos políticos, puesto que estaban prohibidos. Sólo era legal la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, a la que incluso se prohibía definir como partido, se le denominará en su lugar como "Movimiento Nacional".

    Las tendencias o grupos ideológicos de la dictadura franquista, llamados comúnmente "familias del régimen", fueron los siguientes:


Los militares.

    Protagonistas absolutos de la política, especialmente en los primeros años de la dictadura, los militares nunca actuaron como grupo de presión, sino que mantuvieron una lealtad sin fisuras a la persona de Franco como generalísimo de los ejércitos. Siempre desempeñaron los ministerios militares (Ejército, Armada, Interior...) e incluso cuando, al final de su vida, Franco decidió separar los cargos de Presidente del Gobierno y  Jefe del Estado, eligió para desempeñar el primero a un militar, el almirante Luís Carrero Blanco.


Los monárquicos.

    Colaboradores desde el primer momento en la sublevación, albergaban la esperanza de que Franco cediera inmediatamente el poder a una monarquía encabezada por el hijo y heredero de Alfonso XIII, el infante don Juan. A pesar de que la consolidación de la dictadura les decepcionó e incluso, a partir del Manifiesto de Lausana, las relaciones entre Franco y don Juan se hicieron muy tirantes, muchos monárquicos mantuvieron su lealtad al régimen franquista y desempeñaron en él importantes funciones, especialmente en el cuerpo diplomático.


Los monárquicos carlistas.

    Los carlistas habían quedado divididos y debilitados a partir de su unificación forzosa con la Falange en 1937. El sector que aceptó la unificación, se mantuvo leal a Franco y ocupó habitualmente algunas carteras ministeriales, con frecuencia las de Agricultura y Justicia. Otro sector rechazó la unificación y se mantuvo fiel al pretendiente, Javier de Borbón Parma. A la muerte de éste, las dos ramas del carlismo quedaron encabezadas por sus hijos: una rama opositora, antifranquista y que derivó a partir de los años sesenta hacia la social-democracia, quedó encabezada por el heredero, Carlos Hugo; mientras, su hermano Sixto aglutinó al sector franquista. La culminación del enfrentamiento entre los dos sectores del carlismo tuvo lugar en los sangrientos sucesos  de Montejurra en 1976.


Los falangistas.

    También la Falange quedó dividida tras el decreto de unificación con los carlistas. Quienes se opusieron al decreto fueron eliminados o marginados y el resto se adaptó al nuevo partido, que entregaba el mando absoluto, como Jefe Nacional, al propio Franco. FET JONS se convirtió en la columna vertebral del régimen en los primeros años, encuadrando a la población civil a través de sus organizaciones: la Sección Femenina, el Frente de Juventudes o la Organización Sindical (Sindicato vertical). Aunque tras la Segunda Guerra Mundial la Falange perdió influencia, siempre mantuvo su presencia en los gobiernos franquistas, asumiendo entre otros el Ministerio de Trabajo.


Los católicos.

    Actuaron encuadrados en diversas asociaciones, de las que la más influyente, con diferencia, fue el Opus Dei. Éste sector proporcionó al franquismo cuadros técnicos y políticos con alto nivel de formación. Por otra parte, las jerarquías eclesiásticas participaban activamente en la vida política, a través de  su presencia en las Cortes y en el Consejo del Reino. A partir de 1962 y como consecuencia del Concilio Vaticano II, que trata de renovar las estructuras y el mensaje de la Iglesia Católica, algunos sectores de la misma comenzaron a polemizar con el régimen, si bien el Opus mantuvo su influencia y colaboración  hasta la muerte del dictador.


  1. 3.Etapas políticas del franquismo y su relación con el contexto internacional

    La inmediata posguerra fue durísima en cuanto a represión se refiere, la Ley de Responsabilidades Políticas, de 1939 y la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, de 1940, fueron los principales instrumentos jurídicos de esta represión, que se saldó con unas 30.000 ejecuciones y unos 270.000 presos en 1939, que descendieron a 124.000 en 1940. Pero no era sólo la represión lo que hacía dura la vida de los españoles en esos años, sino que, además, la destrucción causada por la guerra redujo drásticamente la calidad y condiciones de vida de la población, con muy particular incidencia en las clases más pobres. En ese contexto fue consolidándose la dictadura militar, que, a lo largo de los decenios siguientes fue modificando sus formas y estructuras a través de una serie de etapas.

El alineamiento con el Eje

    La primera etapa del franquismo se desarrolla desde el final de la guerra hasta aproximadamente 1942 y está marcada por la alianza del régimen de Franco con las potencias fascistas, Italia y Alemania. Tal alianza, sin embargo, no llevó a la participación española en la Segunda Guerra Mundial, al lado de las potencias del Eje; la actitud española ante la guerra cabe calificarla sobre todo de oportunista y fue variando de acuerdo con las circunstancias. Inicialmente la postura mantenida por Franco fue de neutralidad, temeroso de que la extensión de la guerra en Europa pudiera afectar a España, donde él se afanaba por consolidar su régimen. Las grandes victorias alemanas en 1940 impulsaron al régimen de Franco a un acercamiento a Alemania, del que esperaba obtener como fruto una parte del pastel en la previsible victoria, tal premio sería la recuperación de Gibraltar y la ocupación del Marruecos francés. Ahora Franco apoya más activamente a Alemania, aunque se guarda de hacerlo abiertamente, pese a las presiones de Hitler. La invasión de la URSS por los nazis proporcionó al régimen español la oportunidad de brindar su apoyo a Alemania sin entrar en guerra abierta con las potencias occidentales: se organiza la División Azul, que combate junto al ejército alemán en tierras soviéticas. El principal defensor de la colaboración con el Eje va a ser en este período el Ministro de Asuntos Exteriores, antiguo diputado de la CEDA y cuñado de Franco, Ramón Serrano Súñer.

    A finales de 1942, los aliados desembarcan en el norte de África, a lo largo del año siguiente, los ejércitos alemanes se estancan y son finalmente derrotados en Stalingrado y en el verano de 1944 tiene lugar el desembarco de Normandía. El cambio de signo de la guerra provocó una reacción clara en el gobierno español, hacia un alejamiento progresivo del eje y un acercamiento a los gobiernos aliados; este cambio de signo se  refleja ya a finales de 1942, cuando Serrano Súñer es reemplazado en el Ministerio de Exteriores por el Conde de Jordana, partidario de una política de neutralidad.

El aislamiento

    La derrota de las potencias fascistas en la Segunda Guerra Mundial dejó aislado al régimen de Franco, que tan claramente había colaborado con el Eje. En los años siguientes, España queda fuera de la política internacional: en 1946, Francia cierra la frontera de los Pirineos, ese mismo año, España es expulsada de la ONU y de los organismos internacionales y se recomienda a todos los países la retirada de sus embajadores.

    Estos años de casi completo aislamiento, sólo aliviado por la ayuda de Argentina, gobernada entonces por Juan Domingo Perón, obligaron a desarrollar un modelo económico autárquico, que se demostró incapaz de dar satisfacción a las necesidades básicas de la población. Junto con la autarquía, la otra característica de la política económica española de estos años es el intervencionismo estatal, que tuvo como principal efecto la creación de un aparato burocrático ineficaz y corrupto.    

       En lo que respecta a la agricultura, los proyectos de Reforma Agraria de la República, fueron reemplazados por un programa de mejora de las explotaciones, que no contemplaba la redistribución de la tierra. Para llevarlo a cabo se creó el Instituto Nacional de Colonización. En la industria también se dejó sentir con fuerza el intervencionismo, que procuró la protección de las industrias de interés nacional y trató de fomentarlas a través del Instituto Nacional de Industria (INI).

    Pese a todas las dificultades, el nuevo escenario mundial, determinado por la guerra fría, permitió la supervivencia del régimen de Franco, que pudo jugar la baza del anticomunismo, abriendo progresivamente brecha en el aislamiento internacional al que estaba sometido el país.

    En 1947 un enviado de Estados Unidos se entrevista con Franco y el mismo año Francia reabre la frontera pirenáica, era el inicio de una normalización diplomática que se acelera en 1950 con la recepción de una pequeña ayuda económica por parte de EE.UU. y, finalmente, con la autorización de la ONU a sus miembros para restablecer relaciones diplomáticas con el régimen español. En 1953 España firma un concordato con el Vaticano y el mismo año se firmaban los acuerdos con Estados Unidos, que, a cambio de ayuda económica, técnica y militar permitirían a la principal potencia occidental disponer de bases aéreas y navales en territorio español: Zaragoza, Morón, Torrejón y Rota se convierten en bases militares de utilización conjunta. Poco a poco España regresa a algunos organismos internacionales: la FAO, la OMS, la UNESCO y por fin, en 1955 y apoyada su solicitud por Estados Unidos, España regresa a la ONU.

El desarrollismo

    El fin del aislamiento permitió también una apertura económica  que favoreció el desarrollo. A partir de los años sesenta España comienza a recibir importantes ingresos del exterior que mejoran su balanza de pagos y permiten al gobierno elaborar planes de desarrollo para modernizar el país. Estos ingresos proceden fundamentalmente de tres fuentes: el turismo, la inversión extranjera y la emigración.

    España se convierte en los años sesenta en destino turístico para los países más desarrollados: la bonaza del clima, las playas y muy especialmente, los precios muy reducidos, gracias al bajo nivel de los salarios, atrajeron a España a millones de europeos que dejaban sus divisas en el país.

    Ese mismo bajo nivel de los salarios, a lo que se añade la estabilidad política y el control del movimiento obrero, convirtieron también a España en un territorio favorable para las inversiones extranjeras, que comienza a entrar en el país procedentes sobre todo de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania y Suiza.

    Por último, hay que tener muy en cuenta la repercusión de la emigración: el Plan de Estabilización de 1959 provocó un aumento del paro obrero y el gobierno decidió dar facilidades para emigrar; cientos de miles de españoles abandonaron en los años sesenta su país para dirigirse a Francia Alemania, Suiza y otros destinos, desde donde enviaban a sus familias, en España, buena parte de sus ingresos, contribuyendo de esta manera y de una forma muy notable, al desarrollo económico del país.

    Los gobiernos franquistas aprovecharon la coyuntura para modificar sus políticas económicas y aprovechar el tirón proporcionado por esta masiva entrada de divisas. La dictadura militar de orientación fascista se fue convirtiendo progresivamente en una dictadura burocrática, donde los puestos principales empezaban a ser desempeñados no por militares o falangistas, sino por técnicos procedentes de las filas del catolicismo más conservador, fundamentalmente del Opus Dei.

    En el ámbito agrícola, los Planes de Colonización y el Servicio Nacional de Concentración Parcelaria trataron de mejorar la productividad de la tierra sin tocar la estructura de propiedad de la misma y siempre favoreciendo los intereses de los grandes propietarios. Pero la mejora de las condiciones en el campo no fue tanto un fruto de las políticas gubernamentales como de las circunstancias: la emigración  afectó sobre todo a las zonas rurales, las más deprimidas, lo que llevó a un despoblamiento de estas áreas y al consiguiente aumento de los salarios. La falta de mano de obra estimuló asimismo la mecanización del trabajo agrícola, que fue posible precisamente, por el aumento señalado de las rentas agrarias.

    En el plano industrial, el inicio del desarrollo lo encontramos en el Plan de Estabilización de 1959. Este plan, desarrollado por tecnócratas del Opus, tiene como objetivo un reajuste global de la economía española a través de la estabilización de los precios, la eliminación de los controles intervencionistas del Estado  y la apertura del país a la inversión extranjera, liberalizando las leyes que la regulaban y devaluando la peseta. Las consecuencias de este Plan fueron, como se ha indicado, un aumento del paro, que inició el éxodo masivo de emigrantes y al mismo tiempo la entrada de divisas extranjeras, atraídas por las buenas perspectivas de inversión en España.

    Conseguidos los objetivos fundamentales del Plan de Estabilización, comenzó la elaboración de Planes de Desarrollo. Estos tratan de estimular el crecimiento y la modernización de la industria, favoreciendo la inversión privada con ventajas financieras, laborales y fiscales. Trataban además de equilibrar territorialmente el país favoreciendo la industrialización de zonas atrasadas pero con buenas perspectivas económicas. Para ello se crean, entre 1964 y 1972, doce polos de desarrollo: La Coruña, Vigo, Villagarcía de Arosa, Oviedo, Logroño, Zaragoza, Burgos, Valladolid, Huelva, Córdoba, Sevilla y Granada.

    Entre 1964 y 1975, se llevaron a cabo tres planes de desarrollo, que tuvieron como principal consecuencia la modernización global de la economía española y la aparición por primera vez de una importante clase media. La crisis económica mundial y la crisis política nacional que se inician en 1973 truncaron la culminación del tercer plan de desarrollo.  


  1. 4.Política económica del franquismo en sus diferentes etapas


  1. 5.Cambios sociales durante el franquismo


  1. 6.La oposición política a la dictadura

    La Guerra Civil y la durísima represión de la posguerra, unidos a la división de la oposición democrática, limitaron las posibilidades de debilitar al régimen y facilitaron su consolidación; a ello contribuyó igualmente la frustración de la esperanza de los opositores en que las potencias democráticas, tras acabar con los regímenes fascistas aliados de Franco, actuarían igualmente contra la dictadura en España.

    Las fuerzas republicanas quedaron divididas, a partir de 1939, en dos organismos, que se atribuían la representación política de los exiliados: el Servicio de Emigración de los Republicanos Españoles (SERE), dirigido por el Dr. Juan Negrín, último presidente de la República, y la Junta de Auxilio de los Republicanos Españoles (JARE), encabezada por Indalecio Prieto. En agosto de 1945, un centenar de diputados de las Cortes republicanas elegidas en 1936, se reunieron en México para constituir un gobierno en el exilio, aunque las divisiones internas y las dificultades que imponía la distancia entre los republicanos residentes en Francia, los asentados en México y la oposición interna en España, impidieron que las instituciones republicanas tuviesen otra función que la meramente simbólica.


Los grupos opositores

    Los principales grupos de oposición al franquismo fueron los anarquistas, los comunistas, los socialistas y, tras la decepción que supuso para ellos la negativa de Franco a restaurar inmediatamente la monarquía, un sector cercano al pretendiente Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII.

    Los socialistas españoles acabaron la guerra divididos y continuaron en la posguerra bajo las mismas circunstancias (reflejadas en los dos organismos, arriba citados, de ayuda a los refugiados y que estaban dirigidos respectivamente por Negrín y Prieto, ambos socialistas). Pronto un sector del socialismo abogó por un acercamiento a los monárquicos, considerando la posibilidad de que una monarquía parlamentaria fuese la alternativa a la dictadura; este acercamiento, sin embargo, no cristalizó hasta muchos años después.

    Fueron comunistas y anarquistas, fundamentalmente, quienes encabezaron la oposición a la dictadura de Franco. Si bien las disputas internas también debilitaron a ambos grupos, ello no impidió que de sus filas se nutriera el movimiento guerrillero que desde el final de la guerra intentó el derrocamiento de la dictadura por la vía armada.


Las guerrillas

    Acabada la guerra, muchos republicanos que no pudieron escapar del país y que no podían tampoco retornar a su vida normal, dada la dureza de la represión, tomaron la decisión de "echarse al monte", buscando refugio en zonas agrestes y viviendo sobre el terreno, al tiempo que desarrollaban una incipiente organización guerrillera contra la dictadura. Fue al final de la Segunda Guerra Mundial cuando la guerrilla experimentó un fuerte crecimiento, como consecuencia de la entrada en el país de republicanos que habían combatido al fascismo, sobre todo desde  las filas de la resistencia francesa. Entre 1944 y 1952 se estima en unos 10.000 el número de guerrilleros que actuaron desde distintos frentes repartidos por todo el país. A partir de 1947 el movimiento se debilita como consecuencia de la represión antiguerrillera (llevada a cabo fundamentalmente por la Guardia Civil) y de la modificación de las tácticas de la oposición hacia formas de lucha diferentes.

Las nuevas formas de lucha

    A partir sobre todo de los años cincuenta, la oposición antifranquista reorienta sus tácticas hacia formas de lucha no violentas, centradas en la movilización popular y la lucha obrera. Se trata además de alcanzar niveles de coordinación entre los distintos grupos, a los que se incorporan ya con mayor claridad los monárquicos tras el Manifiesto de Lausana de 1945. La aparición de una segunda generación de opositores que ya no habían combatido en la guerra y las nuevas condiciones políticas que ofrecía el desarrollo europeo, permitieron que en 1962 un centenar de representantes de la oposición democrática se reunieran en Munich para redefinir y unificar los objetivos de la oposición a la dictadura, en la perspectiva de una España democrática integrada en las instituciones europeas. Sólo el Partido Comunista rechazó la nueva línea establecida por la oposición moderada socialista, liberal y monárquica.

    En el interior del país, la oposición crecía, especialmente en el ámbito estudiantil y obrero. La protesta de los estudiantes universitarios se extendió en los años sesenta y se fortaleció con el apoyo de algunos profesores, que inmediatamente fueron sancionados. La lucha obrera se manifestó en la extensión de los movimientos huelguísticos y la organización de una alternativa sindicalista de clase, frente al sindicato vertical falangista. En este sentido, el margen de actuación tanto de la Unión General de Trabajadores (socialista) como de la Oposición Sindical Obrera (comunista) era muy reducido. Por esta razón, el Partido Comunista decidió aprovechar los resquicios que dejaba la legalidad franquista para ir armando un movimiento obrero con mayor capacidad de acción; de esta manera se crearon en Asturias, Madrid y otros núcleos industriales, las primeras Comisiones Obreras, organización clandestina cuyos miembros se presentaban como candidatos en las elecciones sindicales, copando los puestos de representación obrera.


Los años 60 y 70, la lucha armada: ETA, FRAP y GRAPO

    A principios de los años cincuenta, el Partido Nacionalista Vasco, había dejado de ser el referente para los jóvenes nacionalistas, que le acusaban de inoperancia, mientras que en los ámbitos estudiantiles, las aspiraciones nacionalistas empezaban a entrelazarse con una mayor sensibilidad a la necesidad de transformaciones sociales en línea con los movimientos de izquierda. Así, en 1952 surge Ekin, que en el verano de 1959 pasa a denominarse ETA (Euzkadi y Libertad) y que se define como un movimiento revolucionario y socialista vasco de liberación nacional. A lo largo de los años sesenta, ETA entra en interminables debates ideológicos que dan lugar a la división del movimiento y a una radicalización hacia posiciones marxistas leninistas. Es a finales de esta década cuando comienza a llevar a cabo las primeras acciones violentas, que se recrudecen en los años siguientes, teniendo como principal objetivo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. La acción de mayor envergadura la llevaría a cabo en diciembre de 1973, cuando acabó con la vida del presidente del Gobierno y mano derecha de Franco, el almirante Carrero Blanco.

    En la izquierda comunista también se desarrollaron abundantes debates ideológicos, que culminaron en sucesivas rupturas del Partido Comunista; dos de ellas radicalizaron sus posiciones y constituyeron ya en los setenta organizaciones armadas para combatir la dictadura, fueron el PCE (reconstituido), brazo político de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) y el PCE (marxista-leninista), que formó, ya en los años 70, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).


 

  1. 7.Organización política del estadio franquista

    La absoluta concentración de todo el poder en manos del general Franco fue la característica más destacada del régimen durante todo su desarrollo. Todas las instancias y órganos de poder estuvieron directa o indirectamente sometidos a su voluntad y tampoco se elaboró una nueva constitución que viniera a reemplazar a la republicana de 1931, sino que, en su lugar, se establecieron una serie de decretos o principios fundamentales, que trataban vanamente de dar a la dictadura una apariencia de estado de derecho.

    No existe, para empezar, división de poderes en el estado franquista. De la Jefatura del Estado emanan los órganos judiciales, ejecutivos y legislativos. Éste último, el legislativo, se reparte entre un Consejo del Reino, un Consejo Nacional del Movimiento y unas Cortes, en las que teóricamente quedaba representada la voluntad popular. Sin embargo, las Cortes franquistas están lejos de ser un órgano representativo; la elección de sus miembros (los procuradores) no correspondía a la elección popular a través de un sistema de partidos políticos, como es habitual en un sistema parlamentario, sino que los procuradores en Cortes era seleccionados a través de los tres "tercios": el del sindicato, el de la familia y corporaciones y el de las diputaciones y municipios; un modelo de cámara que responde a los principios del corporativismo fascista mucho más que al sistema tradicional de representación en un estado parlamentario. Por otra parte, hay que insistir en que Franco no sólo se reservaba la jefatura política del país, sino que igualmente detentaba la jefatura máxima del Ejército y la del partido único.


Leyes fundamentales del movimiento

    Fueron una serie de leyes orgánicas que funcionaron como un sucedáneo de constitución, legislando los aspectos fundamentales de la vida del país:

El Fuero del Trabajo (1938)

    Promulgado en plena guerra, regulaba las relaciones laborales sobre la base de la prohibición del sindicalismo de clase y la afiliación obligatoria a la Organización Sindical de la Falange (el “sindicato vertical”). Estaba directamente inspirado en  la Carta del Lavoro de la Italia fascista.

La Ley Constitutiva de las Cortes (1942)

    Regulaba la composición, organización y funciones de las Cortes franquistas, si bien esta varió a lo largo del régimen. Estas Cortes estaban compuestas, como se señaló arriba, por procuradores, que eran elegidos mediante sufragio indirecto a través de las corporaciones (familia, municipio y sindicato) y por el propio Franco.

El Fuero de los Españoles (1945)

    Definía los derechos y deberes de la población, sustituyendo la declaración habitual en las constituciones democráticas. Esta declaración de derechos, sobre ser escueta, fue con frecuencia dejada en suspenso en períodos de especial tensión o crisis.

La Ley de Referéndum Nacional (1945)

    Permitía al Jefe del Estado convocar un plebiscito para que la ciudadanía aprobara directamente una ley.

La Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947)

    Definía a España como una monarquía católica, cuya jefatura recaería en Franco hasta su muerte y le confería a éste la prerrogativa de elegir a su sucesor. Fue modificada en 1967, precisamente para establecer la sucesión en Juan Carlos de Borbón.

La Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958)

    Resumía el ideario político y social del régimen franquista.

La Ley Orgánica del Estado (1967)

    Que regula los órganos del Estado y los adapta a las nuevas condiciones del país.



  1. 8.La crisis del franquismo a partir de 1973

La crisis económica

    En 1973, una nueva guerra árabe-israelí provoca una fuerte subida de los precios del petróleo, que está en el origen de una aguda crisis económica mundial. Esta crisis afectó más gravemente aún a España, dado el alto grado de dependencia energética del país y las repercusiones que para los emigrantes tuvo la crisis internacional.

    Habíamos señalado arriba que, en el origen del desarrollo económico español de los años sesenta, se encuentra la afluencia de capitales extranjeros. Esta entrada de divisas se reduce drásticamente a partir del año 197, en razón de los siguientes factores: la crisis económica que afecta a los países más desarrollados va a suponer una restricción del turismo, una de las principales fuentes de divisas del estado español. Esa misma crisis económica dispara el desempleo en los países ricos, hasta entonces receptores de la emigración española. Muchos españoles pierden sus empleos y ya no pueden enviar dinero a su país de origen; pronto empieza a producirse un movimiento de retorno de estos emigrantes a España.

    En 1973 la salud de Franco es ya muy débil; a finales de ese año, ETA acaba con la vida del presidente del Gobierno, Luís Carrero Blanco, garante de la estabilidad del régimen tras la muerte del dictador. Además, la crisis económica acentúa la crisis política, convirtiendo a España en un país cuyo futuro comienza a ser incierto. Las inversiones extranjeras en España se reducen significativamente.

La crisis social

    La modernización del país había supuesto, al mismo tiempo, una profunda transformación de sus estructuras sociales, con la formación de una clase media de hábitos consumistas que, cada vez con más fuerza, aspiraba a un modelo político más acorde con un país moderno, en línea con las democracias europeas más avanzadas, cuyo ejemplo era visible a través de la afluencia de turistas. Además, el retorno de los emigrantes traerá de vuelta al país a una masa laboral que ya había conocido las ventajas de las sociedades modernas y que se plegaba con más dificultad a las imposiciones políticas y morales del régimen franquista.

    Este cambio en las mentalidades coincide finalmente con el agravamiento de las condiciones económicas, cuando concluye la época de prosperidad iniciada en el período desarrollista. Ambos factores, unidos a la crisis política, marcaron la etapa final del régimen.

La crisis política

    Hasta finales de los años sesenta, el régimen franquista se había mantenido estable, gracias a la bonanza económica y a la ausencia de luchas internas de relieve en su seno, pero a partir de los años setenta las circunstancias cambian rápidamente.

    Para empezar, Franco envejece y, aunque ya ha tomado la decisión de que el hijo de Juan de Borbón, Juan Carlos, le suceda en la jefatura del Estado a título de rey, la proximidad de la muerte del dictador hace que las distintas familias del régimen vayan tomando posiciones. Unos se inclinarán por una reforma del sistema que permita equiparar en cierta medida a España con las democracias parlamentarias occidentales, sin que se pongan en cuestión los principios fundamentales del régimen, los partidarios de esta línea comienzan a ser llamados "aperturistas". Otros, por el contrario, se aprestan a defender las estructuras franquistas sin Franco, mostrándose intransigentes con cualquier intento de reforma democrática, a estos se les empieza a conocer como "inmovilistas" o el "bunker".

    Estas contradicciones internas cobraron mucha mayor fuerza cuando, el 20 de diciembre de 1973, un atentado de ETA acaba con la vida de Carrero Blanco, presidente del Gobierno, mano derecha de Franco y presumible hombre fuerte del régimen tras la muerte de este. Apenas cuatro meses después, la dictadura portuguesa cae, como consecuencia de la "Revolución de los Claveles", un movimiento cívico-militar de tendencia izquierdista que conduce a la democratización del país, aislando aún más a Franco. En respuesta a estos movimientos, el régimen endurece sus posiciones y acentúa la represión, que culmina con la condena a muerte y ejecución, en septiembre de 1975 de tres militantes del FRAP y dos de ETA. Estos fusilamientos levantaron grandes protestas internacionales y pusieron al régimen franquista al borde de un nuevo aislamiento.

    La oposición democrática prevé el fin próximo de la dictadura y comienza igualmente a tomar posiciones ante esa eventualidad. El grupo más organizado es el PCE, que dirigido por Santiago Carrillo ha adoptado una política moderada, el llamado "eurocomunismo". Esta tendencia, adoptada por los partidos comunistas de Francia e Italia, renunciaba a la tradición revolucionaria de los comunistas, derivando a estos partidos hacia posiciones políticas cercanas a la socialdemocracia, ligeramente a la izquierda de los socialistas. Consecuencia de este giro fue la salida de muchos militantes del PCE, con la consiguiente debilitación del partido hacia el final de la dictadura; algunos de los que se marcharon formaron nuevas organizaciones comunistas de tendencias más radicales, algunas incluso, como el PCE (r) y el PCE (ml), ya citados anteriormente, se dotaron de secciones armadas (GRAPO y FRAP respectivamente).

    El PSOE, por su parte, que se había mantenido dividido y prácticamente inoperante durante la dictadura, se revitaliza con el apoyo decidido de los partidos socialistas europeos, particularmente del alemán y el francés, al sector liderado por Felipe González. Se trata de fortalecer una línea política moderada, que reste fuerza por la izquierda a los comunistas y permita una alternativa reformista al final de la dictadura.

    El 20 de noviembre de 1975 tiene lugar el fallecimiento del dictador y Juan Carlos de Borbón es coronado como rey de España. En plena crisis social, política y económica, se abre una etapa nueva en la que las alternativas, descartada la continuidad del régimen, son la reforma o la ruptura.


  1. 9. Artículo en Cuadernos para el Diálogo, marzo de 1974 (Comentario de texto)

Primer trimestre


  1. Raíces históricas de España (1000 aC - 1800)

  2. La crisis del Antiguo Régimen (1800 - 1833)

  3. Construcción del Estado liberal (1833 - 1868)


Segundo trimestre


  4. La revolución democrática (1868 - 1875)

  5. Oligarquía y democracia (1875 -1902)

  6. El reinado de Alfonso XIII (1902 - 1931)

  7. La IIª República española (1931 -1936)

  8. La Guerra Civil (1936 - 1939)


Tercer trimestre


  9. La Dictadura franquista (1939 - 1975)

10. La Transición (1975 - 1978)

11. La monarquía parlamentaria (1978 - 2000)






RECURSOS COMPLEMENTARIOS


Juego de mesa

Guía del Cementerio Civil de Madrid





Genealogía de la monarquía española



Mapas históricos


Hispania prerromana

Conquista romana

El Reino Visigodo

Al Andalus. Conquista cristiana y repoblación

Los cinco reinos

La Monarquía Hispánica con Carlos I

La Monarquía Hispánica con Felipe II

Administración de la América colonial

La Guerra de Sucesion

La Guerra de Independencia

Las Guerras carlistas

La Guerra Civil

Desarrollismo franquista



Archivos de imagen, audio y video


Jefes de Estado de España (1800 - 2018)

Otra forma de ver a los poetas

Las voces de la historia de España

Lecturas para la Historia de España

Cine para la Historia de España



Esquemas y presentaciones


La Edad Moderna en España

El Carlismo

Las desamortizaciones

El Movimiento Obrero

Liberalismo y socialismo

La IIª República española

Los bandos en la Guerra Civil

La intervencion extranjera en la Guerra Civil

Las familias políticas franquistas


Pasatiempos para estudiar y repasar


España. Historia Antigua y Medieval

España. Historia Moderna

Fechas del siglo XIX

Fechas del siglo XX

Personajes del siglo XIX

Personajes del siglo XX

Conceptos del siglo XIX

Conceptos del siglo XX